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Jorge, de la mecánica pasa a la filantropía con Shriners Culiacán

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Masonería

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Sinaloa.- Aunque Jorge aprendió a ganarse la vida como mecánico automotriz, su actual labor, más trascendental, no le reditúa dinero, al contrario, le cuesta… pero las ganancias que obtiene son espirituales, y esas no se las puede quitar nadie.

Jorge León Aragón García es el presidente del Club Filantropía Shriners Culiacán, AC, cuya labor es ayudar a bebés, niños y adolescentes que han sufrido quemaduras graves o que padecen problemas ortopédicos serios. Se mueve constantemente por pasillos de hospital, a veces limpios y fríos, a veces con escenas impactantes, conmovedoras.

A sus 50 años sonríe y mira como un niño. Aunque reconoce que ha tenido aspectos turbulentos en su vida, pero no le han faltado personas y experiencias que lo ayudan a mejorar.

Vive en Mazatlán, pero cuando se pone su chaleco y su gorro tintos con las letras “ALBAHR”, sus manos y las de sus hermanos del club pueden llegar a los lugares más lejanos de México.

Primero, mecánico

Narra que su papá era marino, por ello vivieron en diferentes lugares. La vida lo llevó a la mecánica automotriz.

“Desde niño tenía la curiosidad por la mecánica automotriz, me gustaba mucho desarmar cosas… vengo de la casta de los mecánicos viejos… vengo de ese tipo de reparación de fallas empírico, ya después tomé los cursos de fuel injection… Fui el primer mecánico calificado después de las agencias para trabajar fuel injection, en aquel entonces (hace casi 30 años).”
Jorge tiene y dirige su taller mecánico en la colonia Lico Velarde.

Filántropo

Cuenta que hace alrededor de 11 años lo invitaron a entrar a la masonería, que enseña a sus miembros a construirse a sí mismos, a ser mejores, y que tienen la característica de ayudar a otros sin esperar retribución. Ya siendo masón, quiso ingresar al Club Filantropía Shriners en 2017. Primero entró al club de Mazatlán y luego lo invitaron al de Culiacán.

Narra que veía cómo en Culiacán, los miembros Shriners ayudaban a niños quemados. “Y yo decía que yo quería también hacer eso”, asegura. Hace cinco años no había un enlace de los médicos con Shriners en Mazatlán, añade, “yo vine a abrir ese espacio”.

Comenta que al principio, doctores y familias no confiaban en Shriners, que los dos primeros casos, ya casi en la puerta del avión se suspendieron.

 “Convencimos a los médicos que los tratamientos en Estados Unidos no son igual que aquí en México. En primera, no van a pagar un solo peso los papás, no van a andar buscando las medicinas… (Shriners) es un hospital que se dedica nada más a eso, a puras quemaduras, a puras cirugías de niños quemados;  no los hay aquí (hospitales especializados).”

Tras enviar a los primeros niños, se comenzó a conocer el trabajo que ellos hacen. “Antes yo buscaba los casos, ahora los casos me buscan a mí. Mis teléfonos los tienen la mayoría de los médicos; me hablan”, apunta.

Jorge añade que hay padres que no quieren que se lleven a sus hijos a ser atendidos a Estados Unidos, pero trata de convencerlos que es por su bien. Serán operados, recibirán terapias, y los beneficios los tendrán hasta cumplir 18 años. De los 22 hospitales Shriners que existen, al que más recurren en esta zona es al de Sacramento, California.

“Mucha gente me pregunta a mí que cuánto me pagan por estar ayudando a los niños. Yo no recibo ni un peso, al contrario, hay veces que la gente no completa (…) y tenemos que ‘atorarle’”, aclara.

No faltan manos generosas, resalta, sean Shriners o no, sean masones o no. Aún con asombro, Jorge cuenta que un caso que nunca se le va a olvidar ocurrió el Día de las Madres de 2019, cuando la pequeña Itzayana, de año y medio, en un momento que la dejaron sola, cayó en una olla donde acababan de hacer un estofado, estaba hirviendo. Ella aspiró el líquido ardiente. Estuvo grave, pero al final todo salió bien.

“Shriners me cambió la vida. El ayudar, ya tienes tú el don de ayudar a la gente, pero estar en Shriners te da la oportunidad de hacerlo más todavía, y más profundo; conocer más gente, conocer sus necesidades… hay mucha necesidad”, expresa.

Jorge trata de dar el mejor ejemplo a sus hijos, y que un día tomen un camino de bien.
Cena en familia, pero su celular está a la mano, listo para la llamada de una familia desesperada…

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El Perfil

Jorge León Aragón García, Filántropo 
Edad: 50 años.
Fecha de nacimiento: 23 de mayo de 1972.
Lugar: Mazatlán.
Estudios: Preparatoria.
Sobre su vida: Es el cuarto de cinco hermanos y hermanas. Se volvió mecánico automotriz desde joven. Entró al Club Filantropía Shriners en octubre de 2017. Es presidente del club de Culiacán, periodo 2022-2023.
Teléfono: 6691-584-347.



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