Saltar al contenido

ORIGEN DE LAS SOCIEDADES SECRETAS

22 abril, 2022
Masonic Hall mosaic, Beamish
Bestseller No. 1
Mi caja de herramientas: Cómo utilizar la filosofía de la masonería en la vida diaria (Spanish Edition)
  • Nani, Giovanni (Author)
  • 186 Pages - 10/03/2017 (Publication Date) - Createspace Independent Publishing Platform (Publisher)

MASONES, ILLUMINATIS Y LA ORDEN ROSACRUZ

Hoy vuelvo con la sección de mitos y leyendas para hablar de las misteriosas sociedades secretas que a muchos, especialmente a History Channel, parece que apasionan. Voy a hablar mucho de fantasía y de mitos, por algo la sección se llama así, y también de lo que hay de verdad en todo esto.

TEMPLARIOS Y MASONERÍA

Vamos a empezar por la Masonería. La Sociedad Secreta de los Masones, o francmasonería, fue un grupo mistérico relacionado con temas de albañilería y cantería. Se cree que su origen pudo haber estado en los gremios medievales, donde estos artesanos se dividían en 3 clases: aprendices, compañeros y maestros. Estos maestros eran los más hábiles de todos los artesanos. Según el mito, esta gente conocería las más profundas, oscuras e inexplicables verdades del universo. En realidad, lo que sí que parece que se guardaban para sí eran las técnicas de construcción más avanzadas y el manejo de ciertas herramientas, con las que eran capaces de levantar las complicadas catedrales góticas que se pusieron de moda durante la Edad Media, a partir del siglo XII.

Aquello era como la fórmula de la Coca Cola, y no querían que otros la tuvieran para poder conservar su monopolio. Se les llama Francmasones porque en francés, Franc significa libre, y es que esta gente tenía libertad de movimiento para ir de un lugar a otro ofreciendo sus servicios de construcción. Y “masón” es albañil en francés.

Según el Manuscrito de Matthew Cooke, el primer albañil fue un personaje bíblico llamado Jabal, hijo de Lamec quién a su vez era descendiente de Caín, hijo de Adán y Eva. Se cuenta de Jabal que fue un carpintero excepcional que construyó muchísimas casas para la gente de su aldea. Sus hermanos descubrieron otras cosas. Jubal creó los primeros instrumentos de música, Tubalcaín el arte de la metalurgia, siendo el primer herrero, y Naamá creó tejidos y la fabricación de ropas.

Esos conocimientos acabaron tallados en dos enormes pilares de piedra que sobrevivieron al diluvio universal y pudieron ser redescubiertos. ¿Quiénes lo redescubrieron? Los egipcios, y con ese conocimiento místico levantaron las pirámides. Su gran maestro fue el dios Thot, quien en Grecia fue conocido como Hermes Trismegisto, fundador del Hermetismo, y del que ya he hablado en otros vídeos. La historia luego nos lleva al Reino de Israel gobernado por Salomón, quien gobernó por el 960 a.C. Jerusalén no tenía templo para adorar a Dios, y ya iba siendo hora de construir uno bonito.

El rey fenicio de Tiro, Hiram I, aparte de materiales para la construcción, le cedió a uno de sus mejores arquitectos: Hiram Abif. Con él al mando de la obra, en 7 años construyeron el primer templo de Jerusalén, y el resultado fue espectacular. Poco a poco, los mejores constructores crearon en torno a Abif, una especie de cultura clandestina con contraseñas, apretones de manos con swag y esas cosas. Pero 3 aprendices se empezaron a sentir desplazados, porque querían saber esas cosas tan guapas de las que hablaban en secreto los vips del gremio, y acabaron asesinando a Abif. «Pam, pam, ahí» Otro origen lo encontraríamos en la Edad Media. Tras la 1ª Cruzada, los cristianos lograron tomar Jerusalén y varios lugares más de Tierra Santa.

La idea era que se pudiera hacer una peregrinación segura a la tierra de Cristo, pero el lugar estaba siempre lleno de ladrones y asesinos. Un grupo de caballeros-monjes que decidieron echar una mano fueron los Templarios. Su nombre viene porque, gracias a su labor, el rey de Jerusalén Balduino II, les dejó morar en las Ruinas de Templo de Salomón, concretamente donde ahora está la mezquita de Al-Aqsa.

Dentro de esta historia encontramos otro misterio aún más tocho. Resulta que estos caballeros empezaron a hacer excavaciones secretas dentro del templo. No sé sabe qué buscaban, si alguna reliquia sagrada o simplemente eran seguidores de Bricomanía. El caso es que parece que encontraron oro por un tubo, también el Santo Grial, la copa de la que bebió Cristo, y también unos pergaminos escritos supuestamente por los esenios, una secta religiosa autora de los Manuscritos del mar muerto. Esto fue lo más importante porque allí se contenían saberes para desbloquear la comunicación entre Dios y los hombres, sin necesidad de intermediarios como sacerdotes y esas cosas. Estos conocimientos serán importantes porque acabarían integrados dentro de la masonería.

También se cuenta que en esos escritos había pruebas de un linaje de Cristo que ponía en aprietos a la Iglesia católica, y aquí entraría el tema del Santo Grial y demás, pero eso es otra historia. Cuando los templarios volvieron a Francia se hicieron banqueros y así se convirtieron en uno de los grupos más poderosos del reino. Se dice incluso que tenían más poder que el rey de Francia.

Con estos conocimientos secretos, se aliaron con el gremio de constructores, y se dice que fueron ellos quienes financiaron la construcción de las grandes catedrales de estilo gótico. Pero claro, entre la gente de la época empezaron rumores de que hacían rituales a escondidas, algunos relacionados con la figura de un ser llamado Baphomet, al parecer relacionado con el diablo. Fue en el año 1307 cuando el rey de Francia Felipe IV ordenó su detención y la expropiación de sus bienes. Muchos templarios lograron huir, sobrevivieron y se escondieron en otros lugares como en Portugal, donde crearon la Orden de Cristo con el apoyo del rey portugués, y también en Inglaterra o Escocia, donde se piensa que pocos siglos después refundarían la orden con un nuevo nombre: La Masonería. Esta masonería alcanzaría su punto más álgido en el siglo 15. En 1475, en Edimburgo, Escocia, estos albañiles templarios fueron reconocidos oficialmente como un gremio comercial. Pero lo de los gremios se les quedó pequeño y empezaron a formar Logias, que vienen a ser como asociaciones más o menos secretas. Una de sus obras parece que fue la Capilla Rosslyn, situada cerca de Edimburgo, de la que dicen que su estructura es muy similar a la del Templo de Jerusalén.

Su construcción fue ordenada por un noble escocés llamado William Sinclair. Para el año 1535 muchas logias se habían extendido por Europa, aunque la masonería sufrió un frenazo importante cuando estalló la Reforma Protestante de Lutero. Si quieres saber más de este interesantísimo periodo histórico, arriba aparecerá el enlace. A finales del siglo 16, un tal William Schaw era el maestro de obras del rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia. Con su apoyo logró ser el máximo dirigente de la logia masónica de Escocia.

Este tipo fue famoso por establecer los Estatutos de Schaw, donde se hablaba de la jerarquía de la orden, tarifas y reglas. Y también de un conocimiento esotérico guardado en el corazón de la masonería. Pero lo cierto es que todo eso tenía pinta de ser más marketing que otra cosa. Lo que parece verdad es que estas logias eran como cafés revolucionarios, en los que se hablaba de ideas prohibidas para la época, relacionadas con la Ilustración, avanzando en temas científicos, filosóficos y políticos, como la separación entre Iglesia y Estado o el fin de las monarquías absolutistas.

Se cree, por ejemplo, que Isaac Newton era masón. No hay ninguna prueba, pero sí se sabe que era muy fan de la alquimia y del Templo de Salomón. Hacia el año 1717 se creó la Primera Gran Logia de Inglaterra, dándose los masones a conocer un poco más… ya que en aquel tiempo mandaban los cristianos protestantes, y no los católicos, que les perseguían. Poco después, un clérigo llamado James Anderson escribió Las Constituciones de los Masones en 1723, un compendio de las reglas, deberes y principios de la organización, presentándose como herederos de una tradición inmemorial que se perdía en las tinieblas de los primeros tiempos. La cosa iba viento en popa y pronto se abrieron logias por otros muchos lugares, como Irlanda, Francia o España. Más tarde, llegarían a América y serían importantes en la fundación de los Estados Unidos en 1776.

La Masonería tiene una jerarquía basada en grados. Los tres primeros son iguales en todas: aprendiz, compañero de oficio y maestro constructor, pero luego hay más que difieren en cada logia. En el rito escocés, por ejemplo, encontramos 33 grados, y en el de York, o Rito Americano, 13. Supongo que por lo de las 13 colonias. Según progresabas dentro de la Orden, se te iban revelando conocimientos más profundos. Saberes filosóficos y esotéricos para fortalecer tu vínculo con Dios. Porque ellos creían en un dios único al que llamaban El Gran Arquitecto; lo que ya no veían tan bien eran las instituciones religiosas. Para poder entrar tenías que ser hombre, fuerte, no tener antecedentes policiales, tener solvencia económica y ser creyente. Se aceptaban cristianos, judíos, musulmanes, hindúes etc. Pero no ateos. Sin lugar a dudas, su símbolo más conocido es este, el de la escuadra, el compás y la G, que parece ser que significaría God, Dios en inglés. Aunque la teoría más extendida es que significa Geometry, Geometría, o Gran Arquitecto. También está el símbolo del Nivel y la Plomada, también herramientas de construcción.

Incluso parece que usaron el símbolo de la pirámide y el ojo que todo lo ve, de inspiración egipcia por el Ojo de Horus, y que durante mucho tiempo usaron los antiguos cristianos. Se cree que representa a un ser supremo que mira y vigila a la sociedad. Hacia el año 1736 la Iglesia Católica declaró a estas sociedades secretas como herejías, y se les empezó a perseguir y a confiscar propiedades.

Como ya he dicho, en Inglaterra parece que se hizo caso omiso a esto, sobre todo porque aparentemente muchos miembros influentes del parlamento británico eran masones, igual que en las 13 Colonias. Fue en Batavia, en el estado de Nueva York, en 1826, donde pasó algo que empezó a dar muy mala fama a la masonería. Resulta que un masón llamado William Morgan se salió de la orden y amenazó con airear todos sus oscuros secretos en un libro. ¿Qué pasó? Que el tipo desapareció misteriosamente y luego encontraron un cadáver en un río, que se piensa que era él.

A partir de este incidente hubo movida social y hasta se creó un Partido Antimasónico, fundado por Thurlow Weed, pero no duró mucho tiempo. También fue sonado el fraude de Léo Taxil, un aprendiz al que le pillaron plagiando, le expulsaron de la orden, y empezó a decir por 1882 que los masones hacían rituales satánicos y que querían dominar el mundo a través de asesinatos. Poco después confesó que todo era una broma, pero la mala fama ya acompañaba a los masones.

Para limpiar la imagen de la orden llegó Albert Pike y enfocó a los masones más hacia la filantropía. Parece que entre otras cosas, ahora se dedican a donar dinero a la beneficencia y buscan un mundo de libertad religiosa, derechos humanos, moralidad, y se afirma que durante el siglo XX se opusieron a regímenes como el nazismo y el comunismo, por ir en contra del progreso social. Ya no se denominan sociedad secreta, sino discreta, y aunque admiten mujeres desde hace un siglo, se las separa; pero bueno, actualmente parece que se han abierto bastante y hasta hacen jornadas de puertas abiertas.

LOS ILLUMINATI

Cuando hablamos de Sociedad Secreta lo más común es asociarlo a gente selecta y malvada que mueve los hilos entre las sombras, tratando de influir en la sociedad, en la economía y en los gobiernos del mundo. Que son ellos los que provocan las guerras y los conflictos entre países. Y en este contexto siempre salen a colación los Illuminati. ¿Quién es esta peña? ¿Existió realmente este culto? Parece ser que esta historia comenzó en Baviera a mediados de 1776, con un profesor de la Universidad de Ingolstadt llamado Adam Weishaupt. Le encantaba el conocimiento, y en un momento dado se interesó por la masonería.

Estuvo con ellos poco tiempo porque concluyó que ninguno de los que estaban allí tenía ni repajolera idea del significado de sus ceremonias y rituales. Como los jesuitas no paraban de tocarle los huevos en la universidad, la idea de Adam era crear una red invisible de escuelas de sabiduría alejadas de la religión, con el fin de unir a la humanidad promoviendo el progreso humano y científico, la moralidad y los valores, y también una búsqueda de la felicidad a través del saber. Y supuestamente también destruir a la Iglesia, derrocar todas las instituciones de gobierno y dominar el mundo, según el mito, claro.

Esto fue el origen de lo que él llamo Asociación de los Perfectibilistas, pero como el nombre no era demasiado comercial lo cambió por Orden de las Abejas. Pero tampoco molaba y se cambió por Ordo Illuminati Bavarensis, o la Orden de los Iluminados de Baviera. O los Illuminati, para abreviar. Si ya les costó ponerse de acuerdo con el nombre, imaginaos para dominar el mundo.

A la primera reunión sólo fueron 4 personas, ex alumnos suyos, pero pronto estos Iluminados se convertirían en la Sociedad Secreta más enigmática de todo el mundo. En este culto, sus miembros recibirían nombres de pensadores y guerreros greco-romanos. Su estructura estuvo basada un poco en los jesuitas y en la masonería, y había 3 clases: Guardería, Grados Masónicos y Los Misterios, cada una dividida en diferentes grados, como Novicio, Minerval, Maestro iluminado… hasta llegar a los sacerdotes, príncipes, magos y finalmente al rey, que sería la máxima posición de su jerarquía. Según ibas ascendiendo en el escalafón, te iban revelando nuevos conocimientos, nuevas contraseñas y nuevos movimientos de saludos con los que chulear en la logia y en el neirborjud.

El primer símbolo de los Illuminati fue el mochuelo de Minerva, símbolo de la sabiduría. Sin embargo, el más famoso es el “Ojo de la Providencia”, parte del Gran Sello que simbolizaba los Estados Unidos de América, y que fue creado por los padres fundadores, que supuestamente eran masones. El símbolo fue usado en los billetes de un dólar a partir de 1935, durante la época de Roosevelt, parece ser que influenciado por su vicepresidente Henry Wallace y por un gurú místico amigo de éste. Este símbolo fue otra cosa que los illuminati copiaron a los masones. Con el paso de los años, y a través de reclutadores, gente muy influyente en Alemania acabó metiéndose en esta escuela. Podríamos destacar a Goethe, autor de Fausto.

Su primera sede data de 1779, y estuvo en Munich, en Baviera, y parece que fue llamada Teodoro del Buen Consejo, en honor a un duque elector de allí. Un fichaje interesante fue el de un diplomático de Hannover llamado Adolph Knigge, que se había salido de la masonería por aburrimiento y quería probar cosas nuevas. El reclutó en poco tiempo a más de 500 personas, pero cuantos más miembros empezaron a ser, más se preguntaban estos novatos de qué iba a todo aquello y a quién servían realmente. «¿Pero esto qué es?» La presión fue tal que Adam Weishaupt tuvo que admitir que los Supremos Superiores y los textos antiguos de mayor rango eran inventados. Todo era fake. Se lo inventó para hacerse el misterioso. Además, entre Knigge y Adam hubo varias broncas por el radical odio que Adam tenía hacía todo lo religioso, especialmente lo cristiano, y Knigge abandonó la Orden. Y aún y todo, no se sabe cómo, la organización fue creciendo. Para 1780 ya eran 600 miembros sólo en Baviera; porque luego también tenían logias por muchas ciudades de Alemania, como Berlín. Y como siempre, comenzaron las habladurías de que esta gente tan rara conspiraba para derrocar a la monarquía y a la religión con la intención de imponer un gobierno tiránico.

Un grupo que se unió a estos rumores fue la Orden Rosacruz, que básicamente era su competencia directa.

LA ORDEN ROSACRUZ

Parémonos un poco para hablar de esta orden. Según sus propios mitos, esta orden ya existía en el Antiguo Egipto, cuando unos sacerdotes disidentes de la Atlántida trajeron las enseñanzas sagradas de aquella isla mitológica. Al parecer tenían conocimientos superiores relacionados con magia y alquimia, cosas ocultistas y muy chungas, en plan para destruir el mundo y esas movidas, y que pasaron en secreto por gentes como Tales de Mileto, Pitágoras, Plotino… hasta llegar a la Edad Media. Es parecido al tema de los masones pero sin constructores. Por el siglo XIII, un niño de una familia noble de Turingia, en Alemania, llamado Christian Rosenkreutz vio como su familia fue ejecutada por ser cátara. Él logró ser salvado por un monje albigense y vivió años en un monasterio. Después viajó a Tierra Santa, pero acabó más imbuido en la astrología, alquimia, magia y ciencias ocultas de los intelectuales árabes. Y en un lugar llamado Damcar descubrió un misterioso libro llamado El Libro del Mundo, que supuestamente contenía un conocimiento místico milenario. Gracias a sus páginas, el logró desentrañar los misterios más profundos de la naturaleza y del universo. A su vuelta, la Iglesia rechazó sus ideas y Christian decidió compartir esos conocimientos en secreto a un reducido grupo de personas. Así nacería la Orden Rosacruz en el año 1407. Sin embargo, a su muerte por 1484, la orden murió con él. Pero, 120 años después su tumba fue descubierta con su cadáver incorrupto y la Orden Rosacruz renació. La existencia de este tipo es todavía objeto de debate, el único documento de la época que habla de esto es el Fama Fraternitatis, publicado en Alemania en 1612, y su autoría es anónima.

Se piensa que sus miembros mezclaban el cristianismo con ideas ocultistas sacadas de oriente, gnosticismo y la Cábala Judía. Sus principios fueron hermetismo, castidad y humildad. En cuanto a los Rosacruces, se dice que algunos de sus miembros fueron William Shakespeare, Francis Bacon, Elvis Presley, Bill Clinton… Actualmente tienen unos 100.000 miembros y en su manifiesto abogan por un mundo unificado, sin países ni fronteras, donde las personas abrazemos el humanismo y la espiritualidad, es decir, creer en Dios. En este aspecto chocaban con lo que proponían los Illuminati.

CAÍDA Y RENACER DE LOS ILLUMINATI

El principio del fin de los Illuminati llegó en 1783, cuando llegaron rumores a las autoridades bávaras de que la orden iba contra el cristianismo y que en las logias se hacían cosas pecaminosas de corte sexual y otras movidas. Viendo el percal, la orden de los illuminati y también las logias masonas fueron proscritas por el papa Pío VI. También tuvieron la mala suerte de que un confidente de Adam, un sacerdote llamado Jakob Lanz, iba a caballo llevando unos papeles importantes y justo le cayó un rayo que le dejó frito. Lo único que se salvó eran unos papeles que contenían un registro de todas las logias y otras cosas confidenciales muy chungas, como órdenes a los miembros de espiar a funcionarios y cosas así.

Lo que pasó con Adam Weishaupt no se conoce bien. Parece que se exilió a Ratisbona y se olvidó del tema, dejando su orden completamente disuelta. Y aquí es donde en teoría acabaría la historia de los Illuminati, parece que la imaginación de algunos volverían a traerla de vuelta. Para 1799 la Revolución Francesa había acabado. La gente poderosa de la época todavía estaba flipando al ver cómo el Antiguo Régimen se había ido a tomar por culo tan rápido, y algunos autores de la época, como el jesuita Augustin Barruel, afirmó en su libro Memoria para servir a la historia del Jacobinismo, que los masones y los illuminati se habrían infiltrado en el gobierno para hacerlo caer desde dentro.

Y no fue el único en decir tales cosas, incluso algunos decían que todo había sido financiado por la poderosa familia banquera de los Rothschild. Los libros de esta gente fueron un éxito y aquí, la imaginación de la gente empezó a volar. Como la organización se había creado en 1776, el mismo año que la fundación de los Estados Unidos, ya se comenzó a creer que detrás de este hecho estaban los iluminados, y también francmasones, por supuesto, y reptilianos, y Cthulhu también.

La fundación de este nuevo país sería la semilla de lo que se empezó a conocer como “Nuevo Orden Mundial”. Es lo que aparece escrito en los billetes, aunque muchos dicen que se referían a un nuevo estado, un nuevo orden de corte democrático, lejos de las monarquías absolutas de Europa. Parece que la visión que tenemos hoy en día de los Illuminati como grupo poderoso en las sombras que maneja el mundo comenzó en los años 60 del siglo XX, en plena contracultura estadounidense. Greg Hill y Kerry Thornley escribieron Principia Discordia, un libro de humor que hablaba de una religión inventada llamada Discordianismo, que veneraba a Eris, la diosa griega de la discordia. Esta movida hizo gracia a los escritores Robert Shea y Robert Anton Wilson… y adaptaron algunos de sus elementos para su trilogía Illuminatus!, iniciada en el 75.

En estos libros, también con mucha dosis de cachondeo, se hablaba de illuminatis y conspiraciones locas. Al parecer su idea era sembrar la desinformación caótica solo por por las risas. Podríamos decir que ellos fueron los primeros trolles de la conspiranoia. Otro satírico que popularizó estos temas durante la década siguiente fue Umberto Eco con El Péndulo de Foucault, y en un tono más serio encontraríamos a Dan Brown y cualquiera de sus libros. Luego un escritor británico llamado Des Griffin planteó en el libro El 4º Reich de los Ricos, que los banqueros judíos eran Illuminati… y seguían un plan urdido por Lucifer en el origen de los tiempos… para acabar con el cristianismo en la Tierra y así derrocar a Dios. Y decía que la etimología de Lucifer era “el que trae la luz”, igual que… los Iluminados.